Clases en Medellín con el chef Koldo Miranda

Rindiendo culto a los productos de la comarca, a su gente y a su cultura culinaria, el cocinero español suma 10 años de carrera y despliega su talento en el restaurante D’Miranda en el Centro Cultural Óscar Niemeyer de Avilés. Con este bagaje llega al país.

Fotos: cortesía. Koldo Miranda suma en su carrera una estrella Michelin y un sol Repsol, que premia a los mejores cocineros y restaurantes de España.

La cocina es búsqueda, mezcla e identificación, y eso lo tiene claro Koldo Miranda, reconocido cocinero español, que obtuvo una estrella Michelin con su restaurante Koldo Miranda de Castrillón, el cual regentó entre 2004 y 2012. Hoy el chef está a cargo de D’Miranda, ubicado en el Centro Cultural Niemeyer de Avilés, situado en la Torre Mirador (20 metros de altura), el cual cuenta con una vista de 360 grados.

Amante de la cocina criolla, desde hace casi una década ha recorrido Colombia, Perú, Ecuador, Argentina y otros países de la región, buscando las similitudes entre sus cocinas y entre éstas y la española, refirmando raíces y prácticas comunes. Con sus investigaciones y búsquedas, Miranda desarrolla una cocina con influencias como la nikkei, la amazónica o la andina contemporánea, siempre con sus raíces españolas y su entorno, porque cree en la cocina de proximidad, de producto.

En 2012 Koldo recibió un Sol Repsol, para el restaurante D’Miranda, distinción concedida a los mejores restaurantes y cocineros de España, por parte de la Asociación de amigos de la Real Academia de Gastronomía y la Cofradía de la Buena Mesa, teniendo en cuenta la excelencia culinaria, la calidad de la materia prima y su ejecución, el respeto por la cocina de la región, su carta de vinos y el servicio de mesa y sala. Antes de viajar a Medellín para dictar una serie de clases en la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno, conversamos con Miranda telefónicamente.

Hablemos del momento actual en el Centro Cultural Óscar Niemeyer
La restauración en un espacio de semejantes características, implica para nosotros como restaurante un servicio diferente al que teníamos antes, pues los clientes también cambiaron. Quienes nos visitan hoy, en especial en temporada alta, van de paso, son turistas de cierto nivel cultural y de una preparación media en cuanto a la estancia en establecimientos de gastronomía de cierto nivel, son clientes, si se quiere, más particulares. Pero igual seguimos teniendo nuestros clientes más habituales, que se acercan al restaurante de la comarca y disfrutan de él de forma cercana.

¿Qué es lo mejor de estar ubicados en un espacio dedicado a la cultura?
El estar en un centro cultural nos permite hacer actividades muy variopintas, y de hecho hacemos infinidad de cosas: performance con música y gastronomía; maridajes con distintas exposiciones artísticas, y más, lo cual nos permite diferenciarnos del formato de restaurantes más clásicos.

¿Cuánto lleva con su restaurante?
Llevo 10 años trabajando con mi marca propia, dos de ellos en el Centro Cultural Óscar Niemeyer y el resto del tiempo en nuestra sede alterna, que sigue funcionando para eventos especiales.

Hablemos de su recorrido por América del Sur
La primera vez que disfruté Latinoamérica fue en Panamá, a donde fui a dar unas clases, luego pasé a Colombia y a partir de ahí fui descubriendo la cocina criolla, viendo que había cosas con las que me identificaba. Me fui enamorando e involucrando, y empecé a investigar un poco más sobre la cultura, los productos y la influencia de la sierra, del mar, de la llanura… viendo cada vez más cercanía en la manera de hacer las cosas con la cocina en España. Han pasado siete años y siempre regreso, y en este tiempo se fueron dando las interpretaciones a mi manera, teniendo como resultado preparaciones españolas con un aire más criollo, o al revés, cocina criolla con toques cantábricos, y ahí seguimos, viajando unas dos veces al año y disfrutando de la cocina criolla.

¿Qué encontrarán las personas en sus clases en Medellín?
Lo más importante de lo que estamos haciendo ahora es una cocina de raíz, con mucha influencia criolla, pero podríamos decir que algo más sofisticada en cuanto a la puesta en escena, más trabajada y elaborada. Así que, de alguna manera, encontrarán un poco más de teatralidad en la cocina, entonces tendremos el juego de la gastronomía –como algo divertido–, buscando que la gente aprenda, pero que además se entretenga.

Las clases

  • Clase demostrativa. Jueves 20 de marzo, de 3.00 a 6.00 p.m. $70.000
  • Clase práctica. Jueves 20 de marzo, de 7.00 a 10.00 p.m. $110.000
  • Clase demostrativa. Viernes 21 de marzo, de 11.00 a.m. a 2.00 p.m. $70.000
  • Clase práctica. Viernes 21 de marzo, de 3.00 a 6.00 p.m. $110.000

Informes
Teléfono: (4) 448 7444
Página web: www.ismm.com.co