Eventos gastronómicos de Colombia se devoran unos a otros

Agosto y septiembre están tan saturados de ferias y congresos de cocina, que no queda más opción que elegir a cuál asistir.

Texto: Claudia Arias / @clauslagartija

El plato está servido y resulta suculento, pero corremos el riesgo de indigestarnos.

Parece que la época elegida para comer bueno en Colombia, y para disertar alrededor del tema de la cocina, es el segundo semestre y, dentro de este, los meses de agosto y septiembre. Así, en los próximos 40 días la agenda nos tiene preparado el siguiente menú:

  • Alimentarte (Bogotá): 3, 4, 7, 10 y 11 de agosto
  • Gastronomía (Bogotá): 22 al 25 de agosto
  • Sabor Barranquilla: 23 al 25 de agosto
  • Bogotá Wine & Food Festival: 28 de agosto al 1 de septiembre
  • Congreso Gastronómico de Popayán: 5 al 8 de septiembre

Suculento, sin duda, pero digno de una indigestión de padre y señor nuestro, porque los que no coinciden, están tan cerca de los otros, que no hemos terminado de saborearnos uno, cuando ya estamos dando el primer mordisco del otro. Esto sin contar con que entre el 6 y el 15 de septiembre se celebra Mistura, en Lima, Perú, el evento gastronómico más grande e importante de la región y en el vecindario también está Panamá Gastronómica, del 30 de agosto al 1 de septiembre.

Desde hace un par de días empecé a tratar de organizar mi agenda para asistir a la mayor parte de esos eventos, pero entonces entre el presupuesto y el tiempo mis posibilidades se iban reduciendo. Una opción es ir a disfrutar del primer fin de semana de Alimentarte en el Parque El Virrey, para conocer de la maravillosa cocina de Brasil, invitado internacional, y de las delicias del Valle del Cauca, el invitado nacional; así pasarán casi 20 días hasta que piense en comprar otro tiquete para viajar a la capital colombiana, con el fin de asistir a Gastronomía 2013 y quedarme de una vez en el Bogotá Wine & Food para compartir con el mexicano Enrique Pujol y el peruano Virgilio Martínez; pero entonces me pregunto: ¿cómo no ir a ver a la reconocidísima chef argentina Dolli Irigoyen o al español Paco Roncero a Sabor Barranquilla? ¿O me subo un día 2.600 metros más cerca de las estrellas y me bajo al siguiente al nivel del mar para no perderme nada?

Este plan suena bien, pero entonces mi bolsillo grita: tiquetes, hospedaje, ¿y con qué vamos a probar tanta delicia en cada lugar? Esto sin contar con que la idea es entrevistar chefs, ver novedades culinarias, entrar a una o dos conferencias en cada lugar y tener tiempo de digerir todo ese menú. Luego viene la encrucijada de elegir si llegar hasta la ciudad blanca de Colombia, cuyo congreso rinde en esta edición homenaje a la quinua en su año internacional, o bajar hasta Lima para presenciar la premiación de los 50 mejores restaurantes de América Latina, que en 2013 son elegidos por primera vez como parte de la Lista San Pellegrino de la revista inglesa Restaurant y quedarme después a disfrutar de las delicias de Mistura.

Nuevamente tiempo y presupuesto se interponen en esta dieta extracalórica, que da paso a la reflexión de fondo: ¿así es como vamos a posicionar la cocina nacional en el mundo? ¿Engulléndonos unos a otros? ¿Desconocemos por completo las palabras concertación, colegaje, alianzas? ¿No será que es mejor aunar esfuerzos para poder brillar todos, así sea juntos? 

Por favor, que 2014 nos traiga una dieta más balanceada, todos los manjares son dignos de probar, no nos hagan elegir, permítannos disfrutarlos en pequeños bocados, así saben mejor.