El brunch, una buena opción para Navidad

Durante esta época los compromisos con familiares y amigos se multiplican: almuerzos y cenas son los más recurrentes. Entonces surge una opción para acomodar esos horarios imposibles, el brunch. 

Diciembre es un mes de fiesta, los horarios se vuelven más flexibles, el ambiente es relajado y alegre, así que para el 24 o el 31 un brunch para los que no son muy trasnochadores es ideal. Un brunch normalmente empieza a las once de la mañana y se alarga tanto como se desee; y se planea para que el bufé esté disponible dando la opción de que los invitados lleguen más tarde o más temprano y aun así puedan disfrutar de los distintos platos.
Proteína animal (jamones, roast beef, pescado y quesos), harinas o carbohidratos (panes, arepitas, tostadas), verduras y frutas (sopa fría de aguacate o gazpacho), granolas, yogur y leches (de vaca, de soya, de almendras...), una bebida caliente y una bebida fría (alguna de las dos con un toque de licor), un vino espumoso o una mimosa (mezcla de este vino o champaña con jugo de naranja), un dulce (un helado) y diferentes salsas (ají, mostaza, crema), son elementos clave para incluir. La clave es servir porciones pequeñas y ojalá en presentaciones que no requieran una temperatura muy alta; todo dispuesto con gracia y utilizando colores atractivos para la temporada, bien sea los clásicos rojo y verde, dorados o blanco con plata y notas de color en los alimentos.
El menaje es otra variable que se debe considerar, resulta preferible ofrecer al invitado varios platos medianos para que vaya picando, que un plato único, pues así cada quien va comiendo y sirviéndose lo que quiera, por eso la variedad de salsas es una buena idea. Así por ejemplo me puedo servir una porción de tortilla española con ají y un pan con una mezcla de queso crema con hierbas. 
Esta combinación entre desayuno y almuerzo puede ser una posibilidad divertida para celebrar en Navidad. Arriésguese con ella.