Vino y cristal, un maridaje fundamental

Las copas de cristal son las más recomendadas a la hora de servir el vino. Estas no solo aportan elegancia a la cata, sino que permiten apreciar mejor el abanico aromático de la bebida. 

Pedro Nel Restrepo, sommelier del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, nos explica por qué preferir las copas de cristal sobre las de vidrio:

 -       Estructuralmente el cristal es un elemento que presenta un patrón de difracción no difuso; es decir, que gracias a su transparencia el vino se puede apreciar perfectamente. Esto no ocurre con las copas de vidrio, las cuales tienden a tener visos verdes que distorsionan la bebida.

-       Las copas de cristal son mucho más delgadas que las de vidrio, lo cual ayuda a guardar la temperatura de la bebida, permite movimientos más elegantes y aumenta la comodidad. Si decides organizar una reunión social, no es ideal que sirvas el vino en copas de vidrio porque tus invitados terminarán cansados solo por sostenerlas.

-       El cristal es un material poroso, lo que hace que rompa las moléculas de aroma de la bebida y así permite percibir mejor el olor del vino.

Debido a que una copa sencilla de cristal puede doblar el precio de una de muy buena de vidrio, Pedro Nel aconseja cuidarlas mucho lavándolas solo con jabones líquidos; dejándolas secar boca arriba; usando soportes especiales, siempre que sea posible y no guardándolas en armarios de cocina con olores fuertes o cajas de cartón.