Una cava en casa

Benjamin Franklin escribió en sus memorias “He aquí la lluvia que desciende del cielo sobre nuestras viñas, entra en las raíces de las vides para ser convertida en vino, una prueba constante de que Dios nos ama, y quiere vernos felices”. Y es que abrir una botella preferida, en un momento especial es algo cercano al paraíso.

Para los amantes del vino, para quienes quieren coleccionarlo, verlo evolucionar, mimarlo, tener una cava en casa es un paso a tomar tarde o temprano. Y hacerlo es mucho más fácil de lo que cualquiera puede pensar. Eso sí, necesita planeación y tomar algunos factores en cuenta. La primera consideración que hay que tener es si se quiere un espacio simplemente funcional para guardar nuestras botellas mimadas o queremos un espacio para mostrar y compartir con invitados tan aficionados como nosotros. En el primer caso, hasta un closet en un corredor que cumpla con los requerimientos básicos que mencionamos a continuación, funcionaría. En el segundo, hay múltiples opciones que van desde cavas de vidrio templado y sellado hermético, hasta salones con espacio de cata y lounge.

Una cava funcional se puede crear en cualquier parte. No importa si se vive en una casa de más de cuatrocientos metros o en un miniapartamento urbano. Una cava que guarde entre 200 y 250 botellas puede realizarse perfectamente en 10 m2.

Factores a tomar en cuenta

Sea el tipo de cava que sea, las condiciones para conservar en forma correcta el vino incluyen: Temperatura, humedad, vibraciones, luz, olores.

Temperatura

Localice el área más fresca de la casa. Ese será el mejor punto para la cava. Una habitación que recibe todo el sol diurno, definitivamente no será el lugar para ubicar la cava, a menos que se le haga un trabajo de aislamiento térmico concienzudo. Lo ideal es que la cava esté siempre a una temperatura cercana a los 15 grados y que no sufra variaciones repentinas o extremas. Si la temperatura es demasiado alta, los vinos envejecerán más rápido y si es demasiado baja, los vinos tardarán más en envejecer. Se recomienda tener un buen termómetro para monitorizar la temperatura de la habitación. Es buena idea aislar el espacio con Lana de vidrio ya que no solamente controla la temperatura, sino también la humedad y la vibración.

Humedad

Es otro de los factores fundamentales en una cava. Muy poca humedad hará que los corchos se sequen y el vino se oxide y demasiada humedad permite el desarrollo de hongos, mohos o colonias bacterianas que dañarán el vino. La humedad debe ser constante entre 60 y 70%, así que, ni la cocina, ni la cercanía de un baño, un jacuzzi, una piscina o de un patio de ropas, son recomendables. Lo más sencillo es tener un higrómetro que nos marque constantemente la humedad del espacio, pero para quienes quieren y pueden invertir en su cava, lo mejor sería conseguir un equipo de frío como los Koolspace KoolR o Cellar Pro, que al tiempo que controlan la temperatura, controlan la humedad y brindan la circulación de aire necesaria para que el ambiente sean sano para el vino. Hay que saber que los aires acondicionados normales pueden ser buenos para los humanos, pero no para los vinos: resecan el ambiente afectando los corchos y por lo tanto, promueven la oxidación del vino.

Luz

La luz promueve la oxidación de los vinos, así que evite que sean espacios con ventanas descubiertas. Las luces incandescentes y alógenas emiten mucho calor y las fluorescentes emiten radiaciones ultravioletas que oxidan el vino, así que, también es mejor descartarlas. Opte por bombillos Led que fuera de ser eficientes, casi no emiten calor y permiten un diseño de iluminación que haga de la cava un lugar de envidia.

Vibraciones

Lo que se busca es que las botellas estén en reposo y los sedimentos se acumulen en uno de los costados de la botella (si está guardada en forma horizontal). Por ello se debe tener cuidado de evitar construir la cava en sitios con vibraciones (frente a una carretera de mucho tráfico, cerca de una nevera, un motor de piscina, etc.).

Olores

La gasolina, solventes, jabones, son compuestos de olores penetrantes y contagiosos que pueden dañar un vino excepcional. Guarde todos estos productos lo más lejos posible de su cava, ya que pueden arruinar una inversión de años.

Almacenamiento

Se dice que las botellas con tapón de corcho deben guardarse horizontalmente, mientras que en las otras no es necesario, aunque los expertos coinciden en que esta es la mejor forma de guarda. Opte por estantes que permitan guardar las botellas individualmente para que no tenga que moverlas todas para sacar una sola.

¿Qué vinos seleccionar?

  • No todos los vinos se pueden guardar. Los vinos jóvenes no tienen una vida mayor a tres años, así que se debe optar por vinos de crianza, reserva o gran reserva. Lo mejor es preguntarle a nuestro asesor de Decanter si el vino que escogimos es apto para guarda.
  • Tener mínimo dos botellas de cada vino que vamos a guardar. No guardar vinos que no hayamos probado, sino seleccionar aquellos que realmente nos hacen felices.
  • Organizar los vinos por país, año o tipo de vino según nuestra preferencia. Es recomendable tener un registro de vinos en el que se consigne la ubicación de la botella, y sus características (nombre del vino, cosecha, productor, región, país, tipo, etc.) y también si es necesario, el año máximo en que se debe consumir (porque no todos los vinos se deben dejar indefinidamente en guarda), cuántas botellas hay y entradas y salidas de los mismos. De nada nos sirve tener el mejor vino de una añada si luego olvidamos que está ahí.

Tener una cava propia es uno de esos proyectos que nos puede dar un enorme placer de larga duración. Solo hay que animarse y ponerse ¡manos a la obra!

Fotos: Shutterstock