Decantador o Aireador: ¿Cuál es el mejor?

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Todo aquel que se mueve en el mundo del vino posiblemente ha escuchado que el vino hay que “dejarlo respirar”, pero ¿Qué significa esto?

Dejar respirar, airear u oxigenar el vino es, como su nombre lo indica, exponer el vino al contacto con el aire de forma que sus aromas y sabores se abran, mejoren sus características, suavice sus taninos y se corrijan defectos como los aromas de reducción, es decir, aquellos formados por falta de oxígeno durante la elaboración.

¡Pero no sólo se trata de descorchar la botella y dejarla abierta! Aunque haciéndolo sí entra un poco de oxígeno, la realidad es que la superficie que lo recibe es tan pequeña que nada o casi nada se logra.

El utensilio que se ha utilizado por décadas para hacerlo ha sido el decanter o decantador, esa botella de contorno panzón y boca ancha donde se deja reposar el vino por un tiempo y que gracias a su gran superficie, garantiza que este tenga buen contacto con el aire. En los últimos años, los aireadores como los Venturi han ganado bastante popularidad. Hoy se encuentran varios modelos, desde los que se insertan a la botella, aquellos que se sujetan en la mano como si fueran un embudo y otros para adaptar al decantador.

La pregunta es ¿Se puede reemplazar un decantador por un aireador? ¿Se pueden intercambiar?

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La realidad es que aunque los dos cumplen la función de oxigenar el vino, lo hacen en forma bastante diferente y su efecto en las bebidas tampoco es igual.

Mientras que en el decanter o decantador se vierte el líquido y se deja por varios minutos e incluso horas, el aireador realiza el proceso de oxigenación al instante, en una forma más abrupta y “agresiva”. La cantidad de aire a la que se expone el vino también es diferente. En los decantadores el vino se expone mientras se vierte y luego sólo un poco del líquido en la superficie se somete al proceso. En los aireadores, el oxígeno entra por los dos o tres orificios que hay en su base y cada gota del líquido se expone al proceso de oxigenación.

Esto es bueno en algunos vinos y malo en otros y marca una diferencia inmensa en los resultados. Por lo tanto, los vinos no se deben someter indiscriminadamente a cualquier aireación.

¿Cuándo utilizar un decantador?

  • Los vinos de guarda, mientras más viejos, más se han desarrollado, menos aireación necesitan y de hecho deben servirse pronto para evitar su oxidación. Por ello van más seguros en decantador ya que el proceso es más suave y se puede ir probando para analizar sus cambios y detectar el momento preciso para servirlos.
  • Los blancos secos, con mucho cuerpo y densos pueden favorecerse también con la decantación, pero como necesitan poca oxigenación es preferible hacerlo en un decanter.
  • Aquellos que por su tanicidad, añejamiento o largo reposo en botella han generado borras.

Lo bueno del decantador: Es un proceso suave, poco agresivo, lento y en el que se puede probar todos los estadios del vino.

Lo no tan bueno del decantador: Es un proceso lento y muchas veces no queremos esperar dos horas para poder disfrutar de una copa de vino.

¿Y cuándo utilizar un aireador?

 Aireador de Vinturi

Aireador de Vinturi

  • En vinos con cuerpo pero que al momento de abrir muestran poca intensidad olfativa o vinos con mucho tanino que necesitan suavizarse un poco.
  • Los tintos jóvenes pueden beneficiarse del uso de un aireador ya que necesitan más oxígeno para liberar sus encantos. En este caso la aireación trata de replicar un poco lo que pasaría con el paso del tiempo, degradando los taninos.
  • Es la mejor opción cuando no se tiene demasiado tiempo para airear.

Lo bueno del aireador: Es un proceso rápido y altamente efectivo ya que se puede afirmar que cada gota de vino se oxigena.

Lo no tan bueno del aireador: Es un proceso agresivo que puede hacer “estallar” las características de un vino y dañarlo. Por otro lado en pocos segundos se llega al tope del proceso de forma que no hay estadios del vino que seguir o probar. Otro pequeño problema: algunos aireadores se convierten en indeseables regaderas, por lo que hay que tener cuidado en su utilización.

Y las borras...
Tanto el decantador como el aireador pueden cumplir la tarea de separar las borras: el decantador desde el proceso de trasvase y por sedimentación y el aireador a través de filtros.

 Set de lujo de Vinturi

Set de lujo de Vinturi

En caso de duda...

No hay un método bueno o malo. Ambos, bien utilizados tienen grandes ventajas y le ayudarán a obtener el mayor placer posible de su botella de vino. Recuerde que cada vino es único y que sólo usted puede saber el punto en el que le gusta tomarlo. Lo recomendable es mirar, oler y probar el vino cuando se abra la botella para detectar si está “picado” y decidir qué tipo de aireación necesita (con decantador o aireador) y por cuánto tiempo. Ante las dudas, pruebe tanto el decantador como el aireador en una misma botella y mire los resultados. Esto le dará todas las claves que necesita para saber qué utilizar en la segunda que abra.

Recuerde:

  • Mientras más joven y tánico sea un vino, más tiempo necesita para respirar. Una hora puede ser suficiente en decantador o pasarlo por un aireador es buena opción si no queremos esperar.
  • Mientras más añejo un vino, más delicado y sensible se vuelve a que se le agite, sirva o a la aireación. Mucha exposición al aire tiene el riesgo de que los aromas y sabores de la sobre- oxidación sobrepasen los deliciosos sabores del añejamiento. Por lo tanto, no se recomienda airearlos por más de 15 minutos y siempre hacerlo en decantador clásico.