Mendoza recibe a grandes del vino mundial para los Argentina Wine Awards -AWA-

Tintos, blancos, rosé, espumantes, vinos de postre y fortificados serán evaluados por 19 jurados en los Argentina Wine Awards –AWA– 2014.

Pesos pesados del vino en el mundo serán los encargados de juzgar este año los vinos que concursan en los Argentina Wine Awards –AWA–, concurso impulsado por Wines of Argentina, que este año llega a su octava versión. Ellos estarán reunidos entre el 16 y el 21 de febrero en el hotel Hyatt de Mendoza, en su rutina de cata a ciegas, para elegir los mejores.
Se trata de una estrategia que cada vez cobra más importancia en la búsqueda de la creciente calidad del vino de Argentina, por eso la apuesta por jurados de gran renombre. Este año se incluyen en la lista de 19 jueces –12 internacionales y 7 argentinos–, el inglés Steven Spurrier, presidente desde 2004 de Decanter World Wine Awards, el certamen de vinos más importante del mundo; la americana Colu Henry, directora de proyectos especiales de la revista Bon Appétit; el periodista chileno Patricio Tapia, autor de varios libros, incluyendo su publicación anual Descorchados, guía argentino-chilena de vinos; y en los locales el enólogo y propietario de Mendel Roberto de la Mota, primer argentino en integrar la Academia Internacional del Vino, ubicada en Suiza.
Más de 700 vinos de unas 160 bodegas argentinas estarán en competencia, en un evento que además tiene este año la figura de “observador internacional”, un grupo de varios expertos y periodistas de la región, entre los que se cuentan el colombiano Tulio Zuluaga, cuya comunidad Soy vino cuenta con más de 3.000 miembros. Ellos actuarán como una suerte de veedores que garanticen ante las bodegas participantes y ante la opinión pública, la transparencia de las jornadas de cata a ciegas y de todo el concurso en sí.
Ahora solo queda esperar los resultados y hacer fuerza para que muchos de los ganadores lleguen a Colombia.

¿Qué vinos se catan?

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¿De qué rango de precios?

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¿Cómo se califican?

Información y tablas obtenidas de la página web de  Wines of Argentina .

Información y tablas obtenidas de la página web de Wines of Argentina.

El imperio del pisco

Un grupo de socios del Club de vinos Decanter estuvo profundizando sus conocimientos de la bebida, en una singular cata que contó con la presencia de una experta peruana.

Texto: Catalina Rugeles, sommelier

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De un tiempo para acá me ha quedado más claro que nunca que el imperio existió y podría decirse que, de una manera elegante e impetuosa, el imperio contraataca, y si bien no me ocupa referirme a La guerra de las galaxias, sí lo haré sobre una especie de estrellato. Me refiero al esplendor que ha posicionado a la gastronomía peruana como una de las mejores del mundo y hace de este pueblo un nuevo y amable colonizador con sus restaurantes diseminados por diversos países. 

El sostenimiento de tradiciones que legaran los incas, junto con las influencias colonizadoras, más un impulso vanguardista, han generado una serie de delicias que les permite mostrarse y ufanarse (para bien) de lo propio dentro y fuera de sus fronteras. Un estrellato que les posibilita batirse mejor que el resto de la región, no solo con su comida, sino con propuestas más elaboradas en sus cartas de vinos y licores, haciendo que merezca la pena, una vez más, compartir una experiencia peruana.

Y vaya experiencia, el broche de oro lo constituye ese sofisticado y enamorador elíxir llamado pisco, un tesoro que refuerza el contraataque. Fue Lucero Villagarcía, especialista y catadora de pisco, quien nos llevara de la mano a recorrer ese mágico mundo del que se siente tan patriotamente orgullosa, una bebida que la enamora y la hace irradiar alegría y pasión cuando está frente a un auditorio para hablar de la misma. Fue ella la que aprovisionó su maleta con algunas botellas para venir a Colombia y compartirlas con nosotros, los miembros del Club de vinos Decanter.

Nos reunimos en el restaurante Karal, peruvian cuisine, donde catamos cuatro piscos, en tragos puros, solos, entendiéndolos uno a uno. Tuvimos un puro de uva quebranta de la bodega Campo de Encanto; un acholado de la bodega Tántalo; un mosto verde de uva moscatel, marca 4 Gallos, de la bodega Don Luis; y un mosto verde de uva Italia, producido por Viñas de Oro. El primero se mostró como un pisco con carácter; el segundo, elaborado con uvas quebranta, torontel y moscatel, se trata de un pisco complejo; el tercero podría definirse como elegante, con toques a rosas, vainilla y melocotón; y para el último, su mejor calificativo es el de seductor.

Nos abstrajimos por un momento para cenar un saltado de mariscos que acompañamos con un elegante chardonnay de la bodega Echeverría, un vino suntuoso y complejo, propio de haber tenido parte de su fermentación, así como de cuatro a seis meses de añejamiento, en barricas de roble. Con él, de alguna manera compensamos esa vieja rencilla entre chilenos y peruanos por el reconocimiento del pisco, aquellos porque lo consideran un licor genérico, que al ser destilado de mosto de uva bien puede ser producido con otra nacionalidad, es decir, atiende a la materia prima y al proceso, más que a la procedencia; y los peruanos, por el contrario, promulgan el origen histórico, radicado en la ciudad de Pisco, capital de Ica.

Los colombianos, que frente a esta bebida no tenemos que abanderar ninguna causa, nos dedicamos a disfrutar y así hicimos al cerrar la noche con los mismos piscos catados, pero esta vez armonizándolos con tres distintos postres, un pie de limón, perfecto con el mosto verde de uva Italia; una cake de coco, ideal con el mosto verde de moscatel y el suspiro limeño, al que le iba muy bien el quebranta. Fue una noche cargada de la magia del pisco y la de Lucero.