Los sonidos presentes en el vino

Aunque para muchos la audición es el sentido menos importante a la hora de degustar un vino, este está lleno de matices sonoros que es interesante descubrir. Ana Cristina Cano, sommeliere de nuestro Club, nos los muestra aquí. 

Foto tomada de Shutterstock

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Son cinco los momentos en los que están presentes los sonidos en la cultura del vino:

1. Cuando se cultiva la uva: el sonido de las hojas al ser golpeadas con el viento es armónico y muestra que hay una uva que está esperando ser cosechada.

2. En la bodega: aparecen sonidos propios de las diferentes actividades que se realizan para producir el vino, como el crujir de las ramas cuando es el despalillado de la uva, el sonido de la estrujadora o de la prensa, entre otros. Todo esto, según Ana Cristina, va formando una melodía muy armónica que da una primera idea de cómo será el vino en copa.

3. Al abrir la botella: el corcho nos da pistas del estado del vino, si no hace ningún sonido al sacarlo es porque posiblemente esté reseco, esto puede indicar que el vino pasó mucho tiempo en guarda o estuvo en un lugar muy caluroso.

4. Al servirlo: al llenar la copa se puede predecir qué va a pasar con el vino en boca, porque si el sonido es muy agudo, similar a cuando se sirve agua, seguramente se trate de un vino fluido, ligero y de poco cuerpo; si es un sonido más grave, como si fuera leche, será un vino con más cuerpo. Y si no hace ningún sonido, tal como el aceite al caer, es probable que sea un vino “ahilado” o con enfermedad de la grasa, que se produce por el ataque de bacterias anaerobias.  

5. Al brindar: cuando chocamos las copas para brindar, el sonido varía según el material (cristal o vidrio) y forma de estas (anchas, angostas, largas). Cada sonido que se produce es especial. 

Para Ana Cristina, al tener en cuenta todas estas sensaciones auditivas se conoce mejor la historia de ese vino, su cultura y se disfruta mucho más.

Y tú ¿le prestas atención a los sonidos que hay en el vino? Cuéntanos.