El regreso de la petit verdot

Hay cepas que revelan su misterio fácilmente y hay otros que son más reservadas  y que sólo tras un manejo constante despliegan todas sus bondades y su encanto. La petit verdot es una de estas últimas, que apenas en los últimos años ha abierto al público su secreto.

Los tallos de la petit verdot se tienen que reforzar para evitar que se quiebren.

Los tallos de la petit verdot se tienen que reforzar para evitar que se quiebren.

Sin embargo, no hay que equivocarse. No es una cepa nueva. Se piensa que los romanos la llevaron a Francia y encontró su suelo perfecto en Burdeos, donde se desarrolló a la par con la cabernet sauvignon. Se presume que la verdot es descendiente de las cepas tressot y duras y aunque fue popular en el Medioevo, sus viñas se reemplazaron casi completamente en la región por la cabernet sauvignon, una uva más dúctil y menos veleidosa.

Afortunadamente, en 1868 Chateau Laffite rescató la petit verdot y comenzó a utilizarla para combinarla con otras. Desde entonces esta práctica se ha extendido por todo el mundo, utilizándola generalmente en un porcentaje nunca mayor al 10%.  La cepa fue llevada a Australia (Donde se encuentran los mayores cultivos), Argentina, Chile, Uruguay, Estados Unidos, Canadá, Perú, Venezuela, España y Nueva Zelanda.

En el blending la petit verdot  aporta un característico tono violáceo intenso y oscuro, un mayor grado de tanino, aumenta la concentración de azúcar y por lo tanto de alcohol y en resumen da cuerpo al caldo que acompaña. Junto a la petit verdot se encuentra la Gros verdot, una uva poco común que tiene la misma historia y origen que la petit verdot pero menos oscura e intensa y de mejor conservación y la malbec verdot, una cepa reciente que proviene de una mutación entre malbec y verdot y que tiene su origen en la Argentina.

Altibajos de una pequeña Diva
La realidad es que la petit verdot es una uva consentida, caprichosa, que se hace mimar y que exige atención permanente. Necesita mucho sol pero también un suelo con humedad constante y estable ya que no soporta el estrés hídrico ni por exceso ni por defecto; tiene un proceso de maduración propio completamente ajeno al proceso de las demás variedades: Es de brotes tempranos lo que la hace muy susceptible a las heladas de la primavera y tarda mucho en madurarse, de forma que, cuando ya las cepas de las otras variedades están a punto para la vendimia, estas están verdes. De allí su nombre: petit verdot, la pequeña verdusca;  La cepa en viñedo es bastante especial con enormes racimos de pequeñísimas uvas negras, que penden increíblemente, de unos tallos muy delgados y frágiles lo que hace que haya que manipularlos con extremo cuidado y haya que estar pendientes de que la fruta no termine a ras de suelo por un “accidente” de la planta. Se dice que cuando está lista para la vendimia, esta debe hacerse en 24 horas.

Para compensar, la petit verdot tiene una piel extremadamente gruesa que la protege y que la hace  bastante resistente. Todas estas características que hasta el momento se han visto como un problema para su cultivo comercial, paradójicamente apuntan a ser una ventaja a largo plazo ya que se presenta como una de las cepas que en vez de verse afectada por el cambio climático se ve beneficiada por él.

Arriesgarse pero con calidad
Los vinos monovarietales de petit verdot son escasos pero realmente únicos en carácter. Los blend, mezcla de dos o más cepas, toman lo mejor de cada uva incluyendo la petit verdot.

Para quienes están interesados en seguir el camino del vino o aquellos que simplemente sienten curiosidad y quieren probar algo nuevo sin sacrificar calidad, en Decanter Club de Vinos tenemos las siguientes opciones para degustar:

Don Baltazar Petit Verdot 2009                                                                      Casa Montes
Vino Reserva
100% petit verdot
Crianza: en Barricas de Roble 80% francés y 20% americano
Maridaje: Con carnes rojas, jamones de calidad o quesos fuertes o curados.
Temperatura ideal: Entre 15º y 18º
Potencial de guarda : 5 años

 Notas de cata: Ostenta un color púrpura bien marcado y una estructura robusta. Al paladar se presenta dulce y fino con la exuberancia que aportan los aromas florales. Con alguna introspección pueden identificarse también, cerezas negras, moras, ciruelas y frambuesa; todos ellos cubiertos por destellos de vainilla y chocolate que provienen de su guarda de nueve meses en barricas nuevas de roble francés.

 

 

Estampa Gold
carménère - cabernet sauvignon - cabernet franc - petit verdot 2008
Vino Premium
57% carménère, 23% cabernet sauvignon, 12% cabernet franc, 8% petit verdot
Crianza: Entre 12 y 14 meses en barrica, cada una por separado.
Maridaje: Con pasta o risotto, salsas de queso o mariscos.
Temperatura ideal: Entre 16º y 18º
Potencial de guarda: 5 años

Notas de cata: De este blend vale la pena destacar su profundo y concentrado color rojo rubí con matices violetas, el aroma a frutas rojas maduras como ciruela y cereza y regaliz y un sabor en el que además se siente frambuesa y notas especiadas.

 

 

Identity
Giménez Méndez
Vino Premium de edición limitada
46% tannat, 41% syrah y 13% petit verdot
Crianza: Cada una por separado en barricas 40% roble americano y  60% roble francés.
Maridaje: Con carnes rojas asadas y pasta con salsas de quesos
Temperatura ideal: Entre 16º y 18º
Potencial de guarda: 5 años

Notas de cata: De color negro con tonalidades rojizas, su gran concentración no permite el paso de la luz; en nariz, presenta notas maduras y especiadas –frutas silvestres, higos y ciruelas–, más notas a tabaco rubio, chocolate, café y vainilla, aportadas por su paso de 24 meses por barrica. De sedosos y elegantes taninos, este corte presenta un paladar untuoso y complejo, así como una equilibrada acidez.