Cabernet Franc: Nueva Diva en el panorama varietal

Este mes de octubre se ratificó la importancia que la Cabernet Franc está tomando a nivel mundial cuando la revista inglesa Decanter dedicó su portada a esta variedad y en su lista de los mejores vinos de 2014, calificó alrededor de los 97 puntos a los monovarietales argentinos de Cabernet Franc, lo que la pone por encima de los Malbec.

Foto Shutterstock

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Siempre se ha pensado en esta cepa como una actriz de reparto: una valiosa, pero secundaria uva de corte que puede darle brillo a los aromas frutales, ligereza y bouquet a un blending de Cabernet Sauvignon, Merlot o Pinot Noire, pero que por sí sola no tiene la fuerza para destacar. Sin embargo, el tiempo y los mercados están demostrando todo lo contrario: la Cabernet Franc sí destaca. Pegó y hoy está compitiendo fuertemente con el Malbec.

¿Qué ha pasado? La Cabernet Franc  no es ni mucho menos un nuevo descubrimiento. Se tienen referencias escritas sobre su cultivo desde el siglo XVIII en la región del Médoc  francés y en 1997 se confirmó con análisis de ADN algo que ya se sospechaba: es de un cruce entre ella y la Sauvignon Blanc de donde surgió la Cabernet Sauvignon, hija que por centurias le ha hecho sombra. De hecho el uso de la Cabernet Franc por mucho tiempo casi se limitó al célebre blend francés junto con la Cabernet Sauvignon y el Merlot, un assamblage utilizado por la mayoría de los Cru y Gran Cru.

En 1995 el mercado comenzó a pedir vinos diferentes y las cepas desconocidas reaparecieron llamando la atención de productores y críticos. La Cabernet Franc se comenzó a plantar con mayor interés en la Patagonia argentina donde se da perfectamente y se diseminó luego por Río Negro, San Juan, Neuquén, Mendoza,  Valle de Uco y Luján de Cuyo. En el 2000 enólogos y productores sacaron los primeros intentos de monovarietal,  alternativo al Malbec, que se fueron perfeccionando a lo largo de los años. Ya en 2012, lo que fue una apuesta incierta se materializó como una realidad y la Cabernet Franc se consolidó como una protagonista digna de atención.

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Con su propio carácter

Los medios especializados hablan de la Cabernet Franc como una  variedad de alta calidad que absorbe el carácter del terroir donde se ha cultivado por ser muy sensible a las variaciones tanto del suelo como del clima, lo que garantiza vinos con una personalidad muy propia. En general es muy similar a la Cabernet Sauvignon, pero madura por lo menos una semana antes. Esta característica hace que pueda sembrarse en climas un poco más fríos y que además sea un cultivo de salvaguarda para las bodegas, por si hay alguna helada temprana cercana a la vendimia que dañe los cultivos de Cabernet Sauvignon.

La Cabernet Franc comparte varios de los compuestos fenólicos y aromas de la Cabernet Sauvignon, pero tiene una pigmentación y un contenido tanino un poco más ligeros, una sensación en boca más suave y un aroma más pronunciado con notas de frutos rojos como frambuesas, ciruelas, arándanos, regaliz, pimiento, pimienta, tabaco y grafito. Dice la Master of Wine  y periodista de vinos inglesa Jancis Robinson que la Cabernet Franc “es la versión femenina del Cabernet Sauvignon: tiene aromas y texturas similares, pero tiende a ser más elegante y menos agresiva”.

Dos retos ha tenido que enfrentar la Cabernet Franc para llegar al punto donde está: el primero, la baja producción por las  pocas hectáreas cultivadas (comparativamente con otras cepas) lo que hace que los vinos de esta variedad suelan ser menos masivos. El segundo reto, su tendencia a tener un golpe vegetal que va de hojas a pimiento verde. Ya solucionados estos dos problemas (El primero enfocándose a la producción de vinos Premium o Reserva y el segundo retardando un poco la cosecha), el futuro de la Cabernet Franc se ve despejado.

Vinos de primer orden para nuestros afiliados

En Decanter Club de vinos, contamos con algunos de los mejores vinos de esta variedad para que nuestros afiliados puedan probar y disfrutar de esta cepa ganadora:

   

 

 

Pulenta Estate Gran Cabernet Franc 2009: Es uno de los primeros que triunfó en el mercado internacional. Inunda la nariz con especias y eucalipto. De color rojo brillante, buen largo de boca, estructura y volumen, notas de moras, frutos rojos y pimienta. Altamente recomendable para acompañar carnes ahumadas.

Pulenta Estate XI Gran Cabernet Franc 2010: Elegante, con  perfume frutal, apenas tocado con hierbas aromáticas, y paso por el paladar amable y lleno de sabor, envolvente y con textura delgada.

Pulenta Gran Cabernet Franc Ultra Premium: De color rojo rubí profundo, con gran intensidad aromática que recuerda a pimiento, eucalipto y especias. Su entrada en boca es dulce y amable gracias a su notable presencia de taninos redondos, maduros y suaves. Su paso por barricas de roble francés nuevas durante 18 meses, le otorga un elegante y prolongado final.

Don Baltazar Cabernet Franc: Color rojo violáceo de alta intensidad y potente estructura. Aromático por excelencia, notas de grosellas, guindas, hierbas y pimiento dulce. Suave insinuación de vainilla y caramelo por guarda de nueve meses en barricas de roble francés. Ideal si se bebe entre los 16°C y los 18°C.




Riglos Gran Cabernet Franc 2010: Uno de los 26 mejores vinos argentinos según la revista Decanter inglesa. Color rojo franco, negros profundos con notas rojas. Aromas balsámicos de leche de coco, frambuesa, frutilla, tabaco y canela. En boca es mineral, aromas de bayas rojas y especies. Acidez muy fina y taninos sabrosos pero no dominantes. Final mineral. Próximamente en nuestra oferta para suscriptores.