La sangría más allá de la fiesta brava

La fama de los ruedos taurinos cae, pero eso no implica que esta refrescante bebida pierda cancha.

El lugar donde esta mezcla de alcohol, frutas, especias y soda se elaboró por primera vez es un tema de discusión, pues han surgido varias hipótesis, sin que exista la certeza de su origen. En 1788, el padre Ernesto Torres afirmó en su Diccionario del Castellano, que la sangría fue invención de los ingleses que habitaron en las colonias de América, y que la bautizaron sangaree, era consumida también en las Antillas Francesas donde le dieron el nombre de sang-gris.

Otras versiones afirman que es la misma “limonada del vino” preparada por los habitantes de las colonias españolas de nuestro continente y al ser llevada a España en 1850, recibió el nombre de sangría, palabra inspirada en la sangre, por el color que el vino tinto le aporta. Los demás estudiosos atribuyen al sánscrito el término sangría, que significa bebida azucarada.

Lo cierto es que desde sus inicios ha mantenido la mezcla de sus principales ingredientes, vino tinto, el más usual, y frutas cítricas en pulpa o su cáscara. Sin embargo, la multiplicidad de lugares y el paladar de quienes la preparen, hacen que varíen su color, sabor y aromas. 

A pesar de su origen confuso, España es, sin lugar a dudas, el país de la sangría, su gran popularidad y difusión por el mundo es producto de la fuerza que ha puesto en impulsarla fuera y dentro de sus fronteras. En el verano, las mesas de las plazas y parques son inundadas por turistas y lugareños que disfrutan de la bebida. Según la región española donde se elabore, recibe un nombre diferente, en León por ejemplo se conoce como “limonada”; en Jaén, Cuenca, Granada y Albacete es llamada “cuerva”, y en las provincias mediterráneas se le denomina “zurra”, y en ella la fruta utilizada es el melocotón, previamente pelado y troceado.

España otorga, aparte de a sus vinos, Denominación de Origen a la sangría, garantizando al consumidor una buena calidad del producto. Las más reconocidas pertenecen a la región de Pamplona, donde se bebe en época de Semana Santa y acompaña la fiesta brava y los famosos Sanfermines; también están las sangrías levantinas de la zona de Valencia.

Ingredientes y sitios de consumo

En su preparación se emplean vinos tintos jóvenes de buena calidad, elaborados con uvas negras de las variedades cabernet sauvignon, tempranillo, monastrell y garnacha, en una proporción mínima de 50% en volumen y con un contenido alcohólico entre los 7º y los 12º. Y aunque las frutas cítricas son las preferidas al preparar una sangría, pueden incorporarse otras que no sean blandas, como la pera, la fresa, el durazno, el banano e incluso el kiwi, pero es indispensable que estas se encuentren maduras, sin llegar a la sobremaduración, pues le aportarían un toque avinagrado alterando su dulce sabor. Otros licores que pueden añadirse, además de los tradicionalmente empleados brandy y cointreau, son el ron, el coñac, la ginebra o el vodka.  

La sangría tiene gran aceptación en otros países en donde el clima cálido favorece su consumo, en los que el vino forma parte de su cultura y las frutas son propias de su agricultura. Algunos de los lugares donde es consumida con cierta regularidad son Argentina, Chile, Uruguay, México, Venezuela, Sudáfrica y países del Caribe, como Cuba y República Dominicana. 

En Colombia es común encontrar buenas sangrías en restaurantes de comida típica española y suele beberse en época de ferias taurinas, que aunque cada vez son menos, no han acabado con la bebida. En países como Alemania y Suiza, la sangría debe ser pasteurizada, pues su bajo contenido de alcohol y el jugo de fruta que se adiciona, no garantizan una mezcla esterilizada. 

La sangría se elabora de dos maneras. La industrial, que se hace en cubas de acero inoxidable y es producida en grandes cantidades de litros para venderse en el mercado, no contiene frutas para evitar su descomposición durante los largos tiempos en que permanece en los almacenes y bodegas. La otra técnica es la manual, con recetas tradicionales y para ser consumida en hogares y restaurantes, a esta preparación se le añaden trozos de fruta fresca. 

Esta bebida ligera, refrescante y afrutada resulta ideal para consumirse sin ningún acompañamiento, también su sabor suave la hace una compañera versátil, y puede acompañar variedad de platos como la tradicional paella valenciana, carnes asadas, embutidos, quesos semicurados, pescados como la trucha, verduras, frutas, los tradicionales bocadillos españoles, que son sándwiches fríos elaborados con pan francés y diversos rellenos. 

Sangría clásica
Para 6 personas
Ingredientes

  • ¼ de botella de brandy
  • ¼ de botella de cointreau
  • 3 botellas de vino tinto
  • 1 ½ naranjas cortadas en cubos y sin pepitas
  • 1 manzana cortada en cubos
  • 1 limón cortado en cubos y sin pepitas
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 canela en astilla
  • ¼ de soda

Preparación
En un recipiente hondo y de boca ancha, mezcle el brandy, el cointreau y el vino. Añada la fruta, la canela, la miel y deje macerar unas horas en la nevera. Antes de servir añada la soda, cubos de hielo y sirva en una jarra de vidrio.

Sangría blanca
Ingredientes

  • 3 botellas de vino blanco
  • ¼ de botella de brandy
  • ¼ de botella de cointreau
  • 1 ½ naranjas cortadas en cubos y sin pepitas
  • 1 manzana cortada en cubos
  • 1 limón cortado en cubos y sin pepitas
  • ½ botella de soda

Preparación
Mezcle los ingredientes y deje macerar en la nevera unas horas antes de servir fría.