Bajar una estrella

Los esposos Donatella Vogogna y Mario Belloti, renuncian a la estrella Michelin para tener una vida más simple y cocinar para sus vecinos y amigos.

Alcanzar una estrella puede resultar más fácil que mantenerla. Por lo menos así ocurre con las codiciadas estrellas Michelin del mundo de los restaurantes como lo han dejado saber Donatella Vogogna y el chef Mario Belloti, esposos y dueños del restaurante Donatella, quienes han tenido la preciada estrella en el menú y en las paredes de su local desde hace siete años.

¿Pero porqué renunciar a un reconocimiento tan valioso en el mundo culinario? De acuerdo con ellos, porque es mejor cocinar para sus amigos y vecinos, 1.400 personas que habitan en el pequeño pueblo de Oviglio, en el Piemonte italiano .

La idea, según Donatella, es regresar a algo más sencillo sin tener la presión que implica mantener una estrella Michelin. De acuerdo con declaraciones que dio al diario ABC de España, “los gourmets que frecuentan restaurantes con estrellas buscan algo más que nosotros no estamos en condiciones de dar. Por ejemplo, el chef debe salir al comedor a saludar al cliente, cosa que nunca hace mi marido porque es muy tímido”.

Este restaurante de 25 puestos y cuatro meseros fijos, que funciona en una casa construida en 1.700 y que solía servir platos como tarrina de foie-gras con fruta seca servida con brioche de pan, gelatina al vino y melocotones, ha cerrado sus puertas para transformase en un bistró.

Por eso, están reformando el lugar y cambiando la carta para ofrecer entre otras cosas, platos a precios más accesibles – la mitad de lo que cobraban hasta hace poco – sin perder la calidad que los ha caracterizado, y estar más cerca de sus clientes y lograr que sus vecinos y amigos regresen.