La vuelta al mundo en 80 copas

Cada gota de vino tiene historias y anécdotas que contar porque más que un producto exclusivo ha sido un acompañante por milenios de grandes hombres y hombres anónimos, de guerras, olor a mar o montañas de vértigo.

Y esto es lo que nos cuenta la directora académica de la Escuela Argentina de Sommeliers, Fernanda Orellano, en este, su segundo libro, después de Hasta el agua de los floreros. La autora nos deja claro por qué es un libro que vale la pena tener a mano.

Sommelier Fernanda Orellano

Sommelier Fernanda Orellano

¿Por qué se decidió a escribir este libro?
Para ayudar al consumidor a comprender el mundo del vino. Muchos libros son compendios aburridos de geografía, nombres raros y mapas, que al consumidor poco o nada le sirven. Este libro propone un recorrido divertido y de fácil lectura por los grandes vinos, los vinos diferentes y únicos; no todos los vinos, solo los que hay que conocer.

¿Saber, el conocimiento teórico e histórico, ayuda a disfrutar más el vino?
Beber ayuda y mucho, y la simple información suma. En cambio estudiar y conocer la historia de un vino, su geografía de origen y por qué el hombre lo elabora como lo elabora, lo explica todo. La historia de los vinos encierra aquellos vinos pioneros y únicos, los que marcaron el camino y son el paradigma del resto. No se puede confundir una tendencia con un invento. Porque en el mundo del vino está todo inventado, y solo conociendo la génesis, se puede opinar de la actualidad.

¿El material para el libro viene de su experiencia personal? ¿De sus viajes e intercambio con “otros mundos”?
Parte sí, y parte del estudio. Visitar regiones vitivinícolas del mundo, ayuda y mucho; pero a mi juicio también hay que estudiar.

¿Cómo quisiera que la gente viera su libro? ¿Como uno que se acerca más a un libro histórico, uno anecdótico, un For Dummies, un libro de mesa o uno de esos libros de cocina para manosear y utilizar todos los días?
Es un libro For Dummies, sin duda; un libro que te acerca de manera muy sencilla y clara a los vinos del mundo. Un libro que enseña con textos, con imágenes también, y con anécdotas con las que todos nos sentimos identificados. Pero sobre todo un libro que acerca, y no aleja, ni asusta y para nada aburre.

¿Cuándo comenzó su interés por el vino? Y ¿cuándo se convirtió en sommelier?
Comencé comiendo, probando gustos diferentes, sin perder los sabores que aprendí con mi familia. No tengo experiencia en gastronomía, pero valoro muchísimo el trabajo que se hace en un restaurante, tanto en cocina como en salón. La relación comenzó en serio cuando estudié la carrera de Sommellerie, porque el vino es un elemento esencial de la buena mesa. Vino y cocina van de la mano. No creo que sea una conversión a partir de obtener un título, uno sigue siendo la misma persona; solo creo que a partir de la carrera uno, desde el saber, descubre y respeta lo que hay detrás de cada copa de vino.

¿Qué diferencia hay entre la sommelier al inicio de su carrera y la sommelier de hoy? ¿Algo que haya aprendido y que quiera compartir con nosotros?
El aprendizaje. Soy docente, y es una responsabilidad seguir estudiando. (De hecho Fernanda Orellano fue directora de Gestión y Planificación Académica en la Universidad del CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina) [1997/2002] y asesora en la Secretaría de Política Universitaria del Ministerio de Educación de Argentina, en el Proyecto de Reforma Educativa [1993/1996]. Aprendo de los alumnos, de los colegas, de los viajes, de asistir a las ferias de vinos. Aprendo de los diálogos con enólogos, pero también de las curiosidades de los consumidores. De todos modos, nunca se termina, el vino siempre te ofrece algo más. Aprendí a valorar la buena mesa, con amigos o en familia; a disfrutar un simple vino bien servido, con una pasta o un sándwich, en una copa y a la temperatura correcta. Aprendí que lo simple es lo más rico.

Dentro de la inconmensurable cantidad de vinos que hay en el mercado, ¿cómo orientarse? ¿Por dónde empezar?
Saber que los vinos económicos de consumo diario, son muy buenos, por lo que no hay necesidad de gastar mucho dinero para beber bien y rico. Disfrutar quizás primero, del espumante, del blanco y del rosado, y tintos más livianos como malbec, pinot noir, para luego experimentar con los cabernet, los syrah o los blends. Pero sobre todo, animarse, que no es difícil, a aprender porque todos, absolutamente todos, pueden aprender de vinos. Es mentira que los sommeliers tenemos un sexto sentido, solo le dedicamos tiempo y ganas a probar.

¿El secreto para realmente disfrutar una copa de vino?
No hay secretos, hay que beber por el placer mismo de hacerlo. No pensar en adivinar la uva, ni la cosecha ni el origen, eso es para las películas. Beber, compartir, no esperar la ocasión especial, porque beber es de por sí una ocasión especial. Como único consejo técnico, usar una copa apropiada, el vino a la temperatura correcta, acompañar siempre con agua y con el plato favorito.

Nombre: La vuelta al mundo en 80 copas
Autor: Fernanda Orellano
Editorial: Albatros
Páginas: 160
ISBN: 978-950-24-1365-5