Vinos frescos y jugosos enamoran a Portelli

Con más de una década de experiencia en comunicar el vino y estando atento a cada paso que dan las creaciones argentinas en el mundo, el periodista especializado Fabricio Portelli tiene claro que esta labor debe ser divertida para él y sus interlocutores.

Director del multimedios El Conocedor –que por años fue la revista impresa de vinos más importante de Argentina y hoy se consolida como gran alternativa on-line–, Fabricio Portelli se divierte con su trabajo, que le permite compartir los conocimientos adquiridos como periodista especializado y sommelier. En su criterio, el camino de los vinos argentinos hoy va por el lado de la fruta y la frescura y la gran apuesta que puede hacer el país austral, más allá de su ya muy reconocido malbec, está en manos de los cabernet sauvignon de altura. El blog Decanter conversó con el experto, que además es el propietario de la exposición Vinos de lujo, una de las más reconocidas de Argentina.

¿Cómo comunicar el vino de una manera divertida, sencilla? ¿Cuál ha sido su experiencia?
Primero hay que entender que para disfrutar un vino no se necesita saber nada, y segundo no hay que perder la humildad ante una botella o una copa, pues hay que recordar que es una bebida detrás de la cual hay muchas manos; por eso hay que respetar cada vino, aunque sea el más económico. Si vos te parás en ese lugar, el que te está escuchando sabe lo mismo que vos, mucho o poco, y tenés claro que el vino que tenés ahí para compartir, es un gran vino por todas las manos y la humanidad que tiene detrás; eso, además de que se trata de un producto natural, ya te pone en un lugar distinto. A partir de ahí, la clave está en entretener al que te escucha, porque la verdad es que tomar vino y escuchar a alguien que te hable del vino no es divertido; pero si vos lo podés hacer con gracia, y para ello lo principal es sentir confianza y que te guste lo que hacés, se facilitan las cosas.

Intuye uno al escucharlo que usted va más por los vinos frescos y menos amaderados, lo cual además parece ser una tendencia del mercado del vino hoy. ¿Qué nos dice de ello?
La verdad es que yo no estoy muy preocupado por mi gusto personal, pero es cierto que yo voy más por los vinos frescos, porque yo pasé por la transición de los últimos 10 años que vio el cambio de los vinos argentinos, que fue grande, y me parece que las propuestas, ahora que estos vinos empezaron a encontrar el rumbo –digamos a partir de 2010 que se dan los grandes vinos del país–, muestran un perfil de fruta que tiene gran limpieza, nitidez, jugosidad… Son vinos de fruta mucho más fresca, en lugar de la fruta más apagada que teníamos en los vinos de antes. Así que no sé si es solo una cuestión de gusto, pero sin duda me gusta más el fresco que el que tiende a un sabor más de pasa y lo que creo es que ese es el camino del vino argentino hoy.

Hablemos de los vinos de Mendel, unos de los que usted destaca dentro de esa tendencia, que trae a Colombia el Club de vinos Decanter.
Mendel es un proyecto reciente (2004 primera cosecha), que ha sido muy bien concebido, porque el grupo inversor se asocia a Roberto de La Mota, que es un referente, compran dos fincas antiguas y reacondicionan la bodega que hay en una de ellas y le dan a Roberto todo lo que necesitaba para hacer un gran vino, lo que se dio desde que nació el producto. Hoy por hoy la bodega ha crecido en número de productos y líneas, con pasos muy consistentes, evidentemente porque están en buenas manos, que son las de Roberto y porque hay un grupo que entiende que para hacer un buen vino hay que invertir.

Más allá del malbec, ¿para dónde mirar en Argentina?
El gran desafío del país hoy es hacer un gran vino de una uva internacional, hay apuestas por el pinot noir, pero realmente donde nos podemos lucir es con el cabernet sauvignon, especialmente con los de altura, lo cual trae gran vibración, jugosidad y frescura a los vinos de esta cepa.