Cinco paradas en Londres

Inglaterra es tierra de tradiciones. Sus habitantes construyeron el menú de cada día combinando antiquísimas costumbres con todo aquello que traían de sus colonias, lo suficientemente dispares, como para que el resultado fuese variado y exótico. Una visita a Londres permite probarlo.

Fish and chips: Bastones de pescado y papas, fritos, servidos en cucuruchos de papel, antiguamente de periódico. Originariamente era el alimento de los trabajadores del puerto, pero hoy resulta infaltable en cualquier pub o restaurante, que los ofrece en sus tableros, para acompañar una buena cerveza. Un lugar de peregrinación para probarlos, que requiere traslado, pero vale la pena, es The Crown en Bray, pub del siglo XVI, de Heston Blumenthal. El chef aclara que sus fish and chips son especiales, porque la masa es crujiente: “la hago con cerveza y un toque de polvo de hornear y los sirvo con salsa tártara”. (High St., Bray). 

Otros lugares:
The Red Lion (2 Duke of York St.)
The Phoenix Pub & Eating House (14 Palace St.)
Fish Central (149-155 Central St.)

La tarde en Inglaterra tiene nombre: Five o´clock tea, el té de las cinco, que en realidad se sirve alrededor de las cuatro. Como en la época victoriana, los ingleses siguen manteniendo en pie los templos para el ritual. En The Lanesborough (Hyde Park Corner), antiguo hospital, hoy convertido en uno de los hoteles más chic de Londres, ofrecen diferentes mezclas de hebras y variedad de pastelería casera, que incluye los imperdibles scones con curds de limón, sándwiches, tortas y mermeladas. 

Otros lugares:
Fortnum & Mason (181 Picadilly)
Harrods (87-135 Brompton, Rd Knightsbridge)
Twinings (216 Strand St.)

Borough Market (Southwark St.): es uno de los mercados de comida más grandes del mundo y uno de los más antiguos de Londres, funciona desde la época medieval. Es un paraíso para los gourmets, que encontrarán pescados, panes, quesos, sales, dulces, chocolates, vegetales, lo último en frutas orgánicas, pastelería fresca o “comida del mundo” (desde tortillas mexicanas y bifes de avestruz de Sudáfrica, la okra de Estados Unidos, quesos suizos o un bratwurtst alemán). Hay negocios especializados en trufas, en mermeladas de tomate, ostras, jugos de manzana sin aditivos... También un sector de pork pies. Además de comprar, se puede comer parado o en restaurantes. 

Brick Lane: se trata de un distrito en el East End, que toma el nombre de una calle. Es famoso por los sabores del mundo que conformaron el Imperio británico. Muchos de los locales están construidos en lo que fueron antiguas fábricas, un paseo en sí mismo que mezcla gastronomía y diseño. Hay supermercados, restaurantes de orígenes variados (especiales los de curry). Los fines de semana funciona el Old Truman Brewery (91 Brick Lane), un gran espacio donde se reúnen cocineros de diferentes países que llevan sus preparaciones típicas. No obviar la Brick Lane bakery, una panadería que elabora bagels (probar los de salmón o carne) 24 horas al día, siete días a la semana (159 Brick Lane).

St. John (26 St. John Street): es el restaurante que no se debe dejar de visitar en Londres. Pioneros en rescatar la cocina tradicional inglesa, los responsables –Fergus Henderson y Trevor Gulliver– tienen un lema que indica por donde va su comida y la concepción de la misma: del cerdo usan todo, desde el hocico hasta la cola; es decir, que aquí se comen, en especial, platos de cerdo con fórmulas antiquísimas adaptadas al paladar de hoy. Esa constituye la columna vertebral de este restaurante y el secreto de su éxito. Probar chuleta ahumada de cerdo con papas fritas o pie de cabeza de cerdo y, si se va en grupo, cochinillo asado. Hay postres típicos, como el bread pudding con butterscotch sauce.