Chefs a bordo

Aerolíneas como Lufthansa, American Airlines y Air France saben que el menú cuenta, especialmente en largos viajes, por eso los menús de algunos de sus vuelos tienen la firma de grandes chefs del mundo.

No se imagine que se va a montar a un vuelo Medellín - Bogotá en clase turista y le van a sacar unos raviolis de trufa negra, un pan artesanal y una copa de champán; acepte su café o su juguito de caja y, si está de suerte, unas achiras. Claro, es solo media hora y, además de que claramente las aerolíneas ahorran cada vez más en el “servicio a bordo”, no habría ni siquiera tiempo de servirlo.

Pero estamos en un mundo multitarget, y mientras algunos buscan el ahorro mayor, el mercado del lujo sigue creciendo, algo que tienen claro esas mismas aerolíneas, algunas de las cuales han vinculado a reconocidos chefs para que les diseñen el menú de vuelos largos a sus pasajeros de clase ejecutiva y primera clase. Una de las pioneras en la estrategia es Lufthansa, que lleva más de una década atendiendo a esta estrategia y perfeccionándola cada vez más.

Con su programa Stars Chefs, la aerolínea alemana ofrece a sus pasajeros de First y Business Class, en vuelos intercontinentales desde Alemania, menús de alta calidad preparados por maestros cocineros internacionales, con una propuesta que se renueva cada dos meses. La idea es que el menú “represente” al chef que lo creó, así se logra no solo una mayor variedad, sino un sentido cultural y experiencial mucho más profundo.

La sofisticación de la propuesta ha llegado a tal punto que, además del menú, los pasajeros pueden disfrutar ahora de muestras de alguno de los productos que represente al chef del momento; así, si este es famoso por el uso de distintas sales, le ofrecen una muestra de las mismas para llevar. Hay que decir que, por lo menos en el caso de Lufthansa, el sexo masculino domina los Stars Chefs, pues de los últimos 15 que han tenido a bordo, solo tres han sido mujeres; como sea, los consentidos viajeros han contado con la suerte de probar los menús de personajes tan reconocidos como Thomas Bühner, cuyo restaurante La Vie, ubicado en Osnabrück, Alemania, es un tres estrellas Michelin.

Otra pionera en esta estrategia es la gigante American Airlines, que desde 1988 vinculó a reconocidos personajes a su Conclave de Chefs. En este caso la estrategia es diferente, pues se trata de consultores permanentes que desarrollan, para emplatar, la filosofía misma de la aerolínea en términos de excelencia, buscando propuestas de menús balanceados, saludables, ligeros y que se puedan lucir en los vuelos. Recientemente han vinculado nuevos chefs con conocimientos regionales de ciertas cocinas específicas, para enriquecer aún más su propuesta.

En el mismo sentido opera el programa de Air France, denominado Studio Culinaire Servair, y que está a cargo de Joël Robuchon, que acumula muchas estrellas Michelin alrededor del mundo. Junto a él, Guy Martin y Jacques Le Divellec, otros reconocidos chefs, se encargan de desarrollar el concepto general del menú a bordo para sus pasajeros preferenciales. 

Pero como el negocio del lujo parece no tener límite y ya las aerolíneas mencionadas han avanzado bastante, parece que la nueva estrategia es subir al chef a bordo. Por lo menos así lo entendió Etihad Airways de Abu Dabi, que ahora lleva a los chefs a bordo para que preparen y sirvan la comida en el avión. Para ello, la aerolínea convocó a unos cien chefs de reconocidos restaurantes, tan famosos como el Fat Duck de Inglaterra, para encomendarles esta tarea en vuelos internacionales a destinos como París, Ginebra o Sídney. Los chefs conversan con los pasajeros sobre sus preferencias culinarias y solo después les preparan su menú.

Y el tema sigue, habría que mencionar que para semejantes menús se precisa de un buen vino, así que el sommelier consultor o a bordo, infaltable en estos casos, es materia de otro artículo. Esto sin contar con que ya hay escuelas en las que se puede estudiar para ser, específicamente, chef de aerolínea o que para que los pasajeros disfruten de todas estas delicias, hay que contar con empresas como Gate Gourmet, que cuenta con más de cien cocinas en aeropuertos de 29 países, en los cinco continentes. 

Ya lo sabe, hay miles de sabores más allá de la bebida que le dan en el trayecto Medellín – Bogotá, así que, mientras encuentra la manera de probarlos, tome su cajita de jugo, saque el pitillo e introdúzcalo en el orificio correspondiente. Un consejo, tome poco a poco, el contenido es reducido y no suele haber refill.