I Latina, sabor colombiano en Buenos Aires

Aunque Argentina forma parte de Latinoamérica, los sabores de otros países del continente apenas comienzan a formar parte del menú nacional. Colombia está presente con un restaurante nuevo. Ojalá sea el primero de muchos.

Texto: Raquel Rosemberg, colaboración especial, Argentina / Fotos: Cortesía I Latina

Los argentinos en general y Buenos Aires en particular vivieron durante décadas teniendo como mira Europa y, en cuestiones de cocina, a Francia. Por esa razón, entre otras, los sabores latinoamericanos, incluidos los provenientes del norte nativo, son casi desconocidos. 

Hace unos años, con una fuerte corriente migratoria de países hermanos, sumados a la fama de la cocina peruana, el panorama cambió. Sin embargo, Colombia y sus preparaciones típicas sonaban casi más exóticas que las asiáticas. De a poco, estas se van abriendo espacios, y arepas y carimañolas no suenan extraño. No son parte de un ritmo caribeño, son el nombre de algunos de los platos que los hermanos Camilo y Santiago Macías, bogotanos, proponen en I Latina, un nuevo restaurante en la ciudad.

Los Macías eligieron una casona de barrio, en Villa Crespo, amplia, con jardín, en la que para los primeros tiempos funcionan casi a puertas cerradas, solo con reservas y un menú único, que cambian cada 15 días. ¿Cómo llegaron a estas costas? Santiago lo hizo hace varios años, para estudiar gastronomía en el instituto Mausi Sebess. Una vez formado, la vida lo llevó a pasear por la Patagonia, se enamoró de Bariloche y arrastró con él a su hermano. Camilo recuerda que llegó en pleno invierno: el contraste con su Colombia fue notable, comenzando por el frío. Juntos se ganaron un espacio en la ciudad de los lagos y lograron conquistar el paladar de residentes y turistas. Pero en 2011, cuando el volcán Puyehue entró en actividad, decidieron que era el momento de llevar su propuesta a Buenos Aires. 

El proyecto es conjunto, pero los roles repartidos. Camilo es un sibarita, apasionado de la buena cocina, los rones centroamericanos y los vinos argentinos (estudia para sommelier). Antes de convertirse en un gastrónomo, su tiempo lo dedicaba a brindar asesorías en desarrollo sustentable y en la dirección de una ONG que promovía a la bicicleta como transporte en Bogotá. Hoy es el anfitrión que recibe a sus comensales y se encarga del servicio. 

Santiago aporta sus saberes, nutridos en ollas familiares y en viajes por Colombia, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina. En ellos se inspira para elaborar los menús de sabores que para porteños suenan exóticos. Las carimañolas, cuenta, constituyen un buen ejemplo. “En Colombia las preparan en las calles, son las frituras nuestras de cada día, que aquí reinterpreto, rellenándolas con un confit de conejo”. De su Colombia natal rescata la bandeja paisa, con fríjoles, pero la incluye como relleno de arepas. El pan de banana de su madre es el que preside la panera. El Caribe, al que extraña, le provee fórmulas con mariscos, pescados y frutos de sabores contundentes. Interior y costa están invitados a su mesa, para ser descubiertos por los paladares argentinos: “Cuando los ojos del mundo se vuelcan sobre Latinoamérica, dicen, los cocineros de la región debemos apropiarnos de nuestra identidad y exponerla con orgullo”.

Teléfonos de reserva: 0054 11 4857 9095 y 156 400 7622