De casaos típicos: vino y comida colombiana

Algunos no cambian el aguardiente por nada, menos cuando se trata de sabores colombianos, pero cada vez hay mayor entendimiento acerca de cómo vino y comida típica sí “casan”. Juan Carlos Novoa, gerente del Club de vinos Decanter, nos describe algunos maridajes o “casaos”.

Mondongo. Pensando en la sopa típica antioqueña, que se sirve con arroz, banano, arepa y aguacate, Novoa se imagina un vino blanco, quizás un torrontés o un viognier, pues aunque las carnes aportan algo de grasa, en general es una preparación suave. Ya si se piensa en los callos a la madrileña, muy similares, pero bastante más grasosos, habría que pensar en un vino tinto más poderoso que corte un poco esa grasa, un cabernet sauvignon funcionaría.

Fríjoles y sancocho. Aunque son bien distintas, se trata, en ambos casos, de preparaciones algo más pesadas que el mondongo, también con más grasa, que casan bien con tintos suaves como un carménère o incluso un cabernet sauvignon joven, un malbec o un syrah, que es suave a la boca, pero con taninos. Para el gerente del Club de vinos Decanter ambas son recetas muy versátiles que permiten apuntarle al gusto de cada cual, así que aunque él recomienda tintos, no descarta blancos o rosé, en especial si el clima es cálido.

Arepa. Si es con queso o quesito, Novoa dejaría el vino para antes o después, pero si la receta incluye, por ejemplo, carne desmechada, pollo o champiñones, se puede pensar en acompañar con un vino blanco o un rosé. 

Recomendación general: el trago de vino se debe consumir antes o después del bocado de comida, no durante el mismo para mezclar en la boca, pues así el “casao” no funciona y no se logra distinguir ni el sabor de la comida, ni el de la bebida.