banner_decanter_compartir1.png
banner_apuntes_servilletas.png
 

Próximamente: bagre a precio de salmón

Me niego a pensar que en un futuro no muy lejano, el bagre y el bocachico se conviertan en platos con precio de salmón… 

Texto: Julián Estrada

Hasta mediados del siglo pasado, la sabaleta frita fue una delicia culinaria que aparecía en los comedores de esta ciudad, proveniente de las cabeceras del río Medellín en el alto de San Miguel (municipio de Caldas) o pescadas río abajo, donde cambia su nombre por río Porce. Famosas fueron la sabaletas de Benedo, propietario de un restaurante en el cual estas eran la especialidad; y más aún aquellas del restaurante Manhattan cuyo apanado era sencillamente exquisito. Hoy en Medellín el sabor de la sabaleta es una añoranza y según lo que acabamos de vivir en la última Semana Santa, quienes no tenemos remilgos con los pescados de río y disfrutamos del sancocho de bagre o de las postas de bagre frito con yuca cocinada –tal y como van las cosas–  en menos de cinco años nos tendremos que conformar con los sabores de nuestra memoria gustativa. El asunto no es delicado…, el asunto es grave, pues en Colombia de 70.000 toneladas de bagre que se pescaban hace 10 años, hoy apenas llegamos a las 6.000, viéndonos obligados a importar de Vietnam un bagre similar al nuestro. Es inconcebible: Colombia importando bagre. Pasan y pasan los gobiernos y aquello que antes era una fugaz época de abundancia de pescado cada año, y que se percibía con la presencia de miles y miles de carretillas con montañas de pescado que aparecían en todas las ciudades de Colombia, convirtiéndose en auténtico jolgorio gastronómico en los comedores más humildes de Colombia, hoy va rumbo a volverse una tragedia social irreparable. Me niego a pensar que en un futuro no muy lejano, el bagre y el bocachico se conviertan en platos con precio de salmón…